El historiador ilerdense José Álvarez Junco, en su obra La Identidad Española
en el Mundo de las Naciones, cita una especulación que hizo el hispanista
francés Marcel
Bataillon, gran conocedor de Erasmo y su obra: el famoso “Non
placet Hispania” mencionado por Erasmo en su carta a Tomás Moro,
refiriéndose a la escasa, hasta entonces, religiosidad de los españoles,
todavía muy influidos por los judíos y los musulmanes y que Marcel Bataillon
atribuía a un secreto anti-semitismo de Erasmo.
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El pensador holandés afirmaba
que no existían cristianos en España, al referirse a la religiosidad de los
españoles (antes de la expulsión de judíos y prohibición de religión de los
musulmanes). Para el articulista y escritor vigués, Pío Moa, esa famosa y
aislada frase de Erasmo ha sido sacada de contexto, dando a entender que
nuestro país debía parecerle a Erasmo muy cerrado en aquella época, o acosado
por el oscurantismo y la intolerancia religiosa. Es esa una interpretación que
resulta perfectamente coherente con lo que se escribió sobre nuestro país
desde posiciones situadas bajo la óptica de la articulada “leyenda negra”.
Ese supuesto repudio sobre España se produce cuando Erasmo es
invitado por Cisneros, reformador de la Iglesia antes que Erasmo, a venir a
nuestro país y disfrutar de una Cátedra en la nueva universidad de Alcalá, y le
dice Erasmo a su amigo Moro que no le gusta nuestro país (non placet
Hispania) porque “hay demasiados judíos en España”. Para Moa, Erasmo podría estar refiriéndose a los
judíos cristianizados o conversos, que le displacían profundamente, por lo que
a la célebre frase, a lo largo del tiempo, se le ha podido estar otorgando una falsa
interpretación.
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